lunes, 16 de enero de 2017

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10 consejos para estimular la vida sexual de la pareja



El cansancio, el estrés, la falta de comunicación, el aburrimiento y otros factores similares hacen que en ocasiones la vida sexual de la pareja se convierta en un acto rutinario y monótono en el que el sexo se realiza cada vez con menor asiduidad y es insatisfactorio. Sin embargo, una vida sexual sana y plena es la una parte fundamental de la estabilidad de la relación de pareja.
¿Qué hacer para estimular la actividad sexual y conseguir que ésta resulte satisfactoria y placentera? Hay una serie de recomendaciones que todos los especialistas proponen para lograr este objetivo:

  • Comunicación: una buena comunicación incluye también la actividad sexual. Es importante hablar sobre el sexo y durante la práctica del sexo. Ambos miembros de la pareja deben saber lo que le gusta al otro, cuáles son sus zonas más erógenas, qué es lo que les hace obtener más placer, cuáles son las limitaciones de cada uno o para qué no se está preparado, etc. La comunicación no sólo da confianza y evita poner barreras donde no necesariamente existen, sino que además potencia los momentos de intimidad. También ayuda a vencer a superar tabúes o límites que han surgido de la falta de experiencia.
      
  • Mantener una actitud activa: hay personas que mantienen una actitud de pasividad y esperan que sea la pareja quien tome la iniciativa. Los dos han de mostrarse activos, incluso compitiendo para ver quien sorprende a quien. Eso sí, respetando el hecho de que ocasionalmente el otro no se sienta en condiciones para seguir el juego, sin que ello dé paso a la frustración. La comunicación está para esto también.
      
  • Imaginación: la rutina es el peor enemigo de la vida sexual de una pareja, pues lleva al aburrimiento, la insatisfacción y a que se tengan cada vez menos relaciones sexuales. Cambiar de lugar para practicar el sexo, variar las posturas, provocar a la pareja, explorar nuevas experiencias … todo contribuye a practicar el sexo con mayor asiduidad y a obtener una mayor satisfacción.
      
  • Espontaneidad: esperar a acostarse por la noche y estar en la cama no es lo mejor para mantener una buena vida sexual, pues no sólo resta espontaneidad, sino que se ve afectada por el cansancio acumulado durante la jornada. Muchas veces no se tienen ganas y otras se practica el sexo con poco empeño y con el deseo de acabar pronto para poder descansar. La provocación forma parte de la espontaneidad, como buscar la diversidad de momentos en los que hacer el amor, revivir las primeras citas o cualquier otra iniciativa que genere tensión sexual.
  • Buscar tiempo para la intimidad: cualquier momento del día es bueno para disfrutar del sexo. Lo importante es hacer lo posible para encontrar momentos de intimidad: al despertar, en la ducha, durante la siesta de los niños, promoviendo una escapa de las respectivas obligaciones, después de una salida con los amigos, organizando un viaje de fin de semana solos o colocando a los niños con los abuelos … Querer es poder.
  • Romanticismo: el romanticismo no sólo no está pasado de moda, sino que es uno de los mejores estímulos para una vida sexual plena, en la que el coito deja de ser un acto físico al completarse con la expresión de emociones y sentimientos, lo que lo hará aún más placentero.
      
  • Tiempo adecuado para los preliminares: la mujer suele necesitar más tiempo para lograr la excitación y estar preparada para el coito. Hay dedicar el tiempo necesario a los juegos previos al coito, pues en muchas ocasiones no se alcanza el orgasmo porque el estado de excitación no es el adecuado. Las caricias, los besos, el sexo oral o el uso de juguetes ayudan a lograr este objetivo.
      
  • ¿Eyaculación precoz? Algunos hombres eyaculan demasiado pronto, en ocasiones a causa de la ansiedad que genera la expectativa de practicar el sexo cuando se lleva tiempo sin hacer, otras por desconocer que existen técnicas para controlar la eyaculación, pero también por la existencia de problemas concretos. Si el problema persiste puede ser necesario buscar el consejo de un especialista.
      
  • Descanso y ejercicio físico: el cansancio y el estrés son causas frecuentes de la pérdida de deseo sexual, por lo que dormir bien y descansar adecuadamente es importante para disfrutar de una buena vida sexual. Asimismo, el ejercicio físico facilita el relajamiento y favorece el deseo sexual. Hacerlo juntos puede es aun mejor.
     
  • Una buena alimentación: una dieta equilibrada es siempre importante para mantener una buena salud, pero también para la función sexual. La hipercolesterolemia, la hipertensión arterial o la diabetes pueden causar problemas de erección en el hombre y pérdida del apetito sexual en ambos miembros de la pareja. Seguir una dieta saludable y practicar ejercicio físico regularmente (al menos media hora al día) es la mejor forma de evitarlo
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Las 5 enfermedades de transmisión sexual más comunes en mujeres y hombres





Aunque el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) ha descendido desde los años 90, según un informe del Ministerio de Sanidad, el contagio de otro tipo de enfermedades de transmisión sexual (ETS) ha experimentado un aumento en los últimos años en España.
Además, explica la Dra. Karla Ferreres García del Dpto. de Obstetricia y Ginecología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, que el uso de anticonceptivos hormonales entre los jóvenes ha desplazado el del preservativo y esto ha hecho que aumente el contagio de este tipo de enfermedades.
Es muy importante reconocer los síntomas a tiempo y poder tratar la infección antes de que se convierta en un riesgo para la salud. Estas son las enfermedades de transmisión sexual más comunes entre mujeres y hombres.
Clamidia
Provocada por la bacteria llamada chlamydia trachomatis. Es la ETS de causa bacteriana más frecuente.

El principal “inconveniente”, según la Dra. Ferreres García, “es que cursa de manera asintomática en la mayoría de los afectados (90%), dificultando su diagnóstico y su prevención”. Cuando si hay sintomatología, se caracteriza por secreción vaginal o uretral amarillenta, maloliente, sangrados irregulares en las mujeres, fiebre y malestar general.
Puede ser responsable de la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), cuyos síntomas son dolor a nivel de la pelvis, molestias con las relaciones sexuales, cambios en el flujo vaginal o febrícula.
Se trata con antibióticos como doxiciclina y ceftriaxona. Es importante valorar la administración de tratamiento también a la pareja para evitar nuevos contagios.

“En EEUU es tan frecuente esta ETS que están realizando reconocimiento rutinario a todas las mujeres mayores de 25 años sexualmente activas, y pueden realizarlo incluso desde su domicilio”, asegura la ginecóloga.
Gonorrea
Es similar a la clamidia y está producida por la bacteria gonococo o Neisseria gonorrhoeae.
Los síntomas suelen aparecer 2 semanas después del contacto sexual. En mujeres produce fiebre, dolor en las relaciones, flujo vaginal verde o amarillento, sangrados irregulares, dolor abdominal y vómitos; y en hombres, secreción uretral amarillenta (similar a pus), dolor testicular, dolor al orinar, sangrado y prurito.

Para Ferreres García la complicación más frecuente es la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).
“La EIP es la infección a nivel del aparato genital interno producida por patógenos como el gonococo. Se produce por la ascensión de éste y otros gérmenes desde la vagina hasta el aparato genital interno (útero, trompas, ovarios), produciendo desde inflamación a nivel de las trompas (salpingitis) hasta abscesos a nivel de los ovarios. La peor consecuencia de esta enfermedad es la esterilidad que puede conllevar la afectación de las trompas y los ovarios”, afirma la experta.

Se diagnóstica mediante el análisis de una muestra de orina o de las secreciones genitales de la persona infectada y para tratarlo se administran antibióticos orales durante 14 días, con una pauta que cubre además del gonococo, la clamidia, ya que normalmente suelen ir asociadas.
Además, Ferreres García advierte de que la infección por gonococo también aumenta el riesgo de coinfección por el VIH.
Herpes genital
Se trata del virus herpes simple (VHS) y no tiene cura.
“En los casos de primoinfección (primera infección), se manifiesta habitualmente por prurito genital asociado a la aparición de vesículas a ambos lados de los labios mayores en el caso de las mujeres y, en ocasiones, fiebre y malestar general. En las recidivas (reaparición de la enfermedad) la sintomatología puede ser más larvada, e incluso, pasar desapercibida”, añade Ferreres García.
Las lesiones suelen aparecer en los genitales , pero también pueden aparecer en la zona perianal y en las nalgas.

El tratamiento es con fármacos antivirales vía oral como el aciclovir durante 7-10 días. A pesar del tratamiento, el virus permanece de manera latente en el organismo.
Virus del papiloma (VPH)
“Es la ETS más frecuente y la más conocida. Además, se ha identificado como responsable del 99,9% de casos de cáncer de cuello de útero”, según apunta la ginecóloga.
“Se estima que hasta el 80% de las mujeres sexualmente activas pueden estar infectadas por el VPH, pero únicamente en un 10% de pacientes tendrá repercusiones”, continúa la experta.
Es más frecuente en mujeres jóvenes pero también son estas las que eliminan el virus con más facilidad.

Para detectarlo a tiempo y frenar sus posibles lesiones es mediante una citología cervico-vaginal. Hasta el 60% de los casos de cáncer de cuello de útero se detectan en mujeres que no seguían control alguno.
La infección suele ser asintomática, pero produce los llamados condilomas acuminados. Estas lesiones, que se localizan en el aparato genital y en la zona perianal, son benignas, aunque incómodas por su forma de “coliflor”. Aunque se pueden eliminar mediante terapias ablativas, su recurrencia es casi la norma.
“No existe hoy en día tratamiento para el VPH, la única manera de disminuir el riesgo de contagio es el uso de preservativo, retrasar la edad de inicio de las relaciones sexuales, evitar el hábito tabáquico y los anticonceptivos orales durante largos períodos de tiempo y administrar la vacuna, incluida en el calendario de las CCAA a todas las niñas menores de 14 años”, señala Ferreres García.

Está producida por el treponema pallidum, una bacteria que permanece de manera latente en el organismo de la persona que infectada. Su contagio ocurre a través de una lesión existente en una persona infectada que puede pasar desapercibida.
Los síntomas dependen del estadio en el que se encuentre la enfermedad, pero en general pueden ser: chancro sifilítico (una lesión cutánea redondeada, firme e indolora), eritema generalizado, fiebre, malestar general, lesiones a nivel oral y genital, dolor muscular y adenopatías.
Según la ginecóloga, “si no se trata al cabo de 15-30 años puede producir afectación multiorgánica, demencia y, finalmente, la muerte”.

Se diagnostica mediante un análisis sanguíneo y, en caso de estar infectado, es importante avisar a todas las parejas sexuales. Su contagio también aumenta el riesgo de contagio por el VIH.
El tratamiento consiste en un antibiótico con penicilina que se administra semanalmente por vía intramuscular, durante 3 semanas y es muy eficaz.
“Debe tenerse cuidado con esta ETS ya que el preservativo únicamente protege de las lesiones localizadas a ese nivel”, concluye Ferreres García.





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Tres normas sobre la atracción sexual





Todos tenemos en nuestra vida personas con las que sabemos que jamás pasará nada. Esos amigos que son ‘como hermanos’. Y por otro lado, están esas otras personas con las que claramente hay una química innegable. La complicidad entre las miradas y las sonrisas. Aunque puede que nunca pase nada, la atracción está ahí y es palpable.
La ciencia busca, desde hace mucho, una respuesta a por qué surge este tipo vinculación. “Es una sensación que va mucho más allá de los rasgos físicos y que hace referencia a la capacidad de despertar deseo sexual, de suscitar interés”, indica Lara Castro-Grañén, psicóloga y directora de la Escuela de Sexualidad del Institut Gomà.

Son muchos los factores que intervienen en la atracción sexual. Es una emoción compleja y en el caso de las mujeres es más amplia que la del hombre, según concluye Satoshi Kanazawa, psicólogo especializado en evolución, tras estudiar durante diez años la orientación sexual de jóvenes estadounidenses.
Tanto hombres como mujeres pueden ser sexualmente fluidos (término acuñado por el investigador japonés para designar una sexualidad libre de restricciones de género), pero es más común en las mujeres pasar sin problemas de una identidad heterosexual a una homosexual o una bisexual.

“Las mujeres podrían no tener orientaciones sexuales de la misma manera que los hombres”, ha explicado Kanazawa. “En vez de ser heterosexual u homosexual, la persona que atraiga sexualmente a una mujer puede depender de una pareja en concreto, de su estatus reproductivo o de otras circunstancias”, sostiene el psicólogo.
Lara Castro-Grañén complementa las conclusiones de Kanazawa añadiendo una influencia muy extendida en la sociedad occidental: haber crecido con una “educación sexual y afectiva basada en estereotipos de género, donde se perpetúa un modelo en que, desde una mirada heterosexual, se aceptan más las relaciones entre dos mujeres que entre dos hombres”.

Estudios anteriores al de Kazawa (el japonés publicó los resultados el pasado mes de mayo en Biological Reviews), como los de Meredith L. Chivers, ya pusieron de relieve, empleando otros métodos, que la atracción femenina, sobre todo a nivel fisiológico, distingue menos entre hombres y mujeres. Se manifiesta con independencia del género sobre quien recae.
Atracción por los semejantes
Otros estudios que han analizado la idiosincrasia de la atracción sexual han visto que, por norma, nos sentimos atraídos por personas que se nos parecen. “Hay investigaciones que afirman que esto es debido a la sensación de familiaridad y confianza que nos produce ver estos rasgos similares”, indica Castro-Grañén.

En unos experimentos con montajes fotográficos, las personas estudiadas sentían mayor atracción sexual por las imágenes en las que, sin que ellos lo supieran, había rasgos suyos. La atracción incluso se activó al ver imágenes en las que, subliminalmente, aparecían sus progenitores (del sexo opuesto a la persona analizada), lo que lleva a la pregunta de si nos sentimos atraídos por nuestros padres.
Ciclo menstrual y atracción sexual
Finalmente, otros estudios han demostrado que, en función del momento del ciclo menstrual de la mujer heterosexual, su atracción sexual se manifiesta sobre un tipo de hombre u otro.

Así, en los días más fértiles, prefieren a hombres con un físico claramente masculino y facciones simétricas. También durante los días de fertilidad la mujer siente mayor atracción sexual por su pareja. E incluso algunos estudios señalan que ellas se sienten más atraídas por otros hombres que no son su pareja cuando están en el punto fértil de su ciclo menstrual.
Por el contrario, en los días no fértiles del ciclo, la atracción sexual disminuye o se centra más en la pareja estable.
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Cómo saber si tienes una vida sexual sana y cómo mejorarla


Todos nos hemos visto envueltos alguna vez en una conversación sobre sexo. Es habitual que nos guste compartir nuestras experiencias y conocer las de los demás. Y es que hablar de sexo es hablar sobre lo que somos, seres sexuados que expresamos que lo somos a través de una de las características que nos constituye: la sexualidad.
Cuando hablamos de sexo, a menudo nos compararnos: queremos saber si nuestra vida sexual puede calificarse de ‘normal o sana’. Pero, ¿qué entendemos por tener una vida sexual sana y cómo podemos valorar si la nuestra lo es?
Mitos y confusiones sobre la sexualidad
Es importante entender que sexualidad no equivale a genitalidad, explica Miren Larrazábal, psicóloga clínica, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS) y autora del libro ‘Sexo para torpes’.
Solemos relacionar la salud sexual con practicar mucho sexo, y aunque hay una parte importante que tiene que ver con cuerpo y el erotismo y en la que los sentidos juegan un papel importante, existe la expresión sexual más allá de la genitalidad.

Por un lado, debemos comprender que se puede ser sexualmente sano y elegir no mantener relaciones sexuales y que practicar sexo con mucha (o más) frecuencia de lo habitual tampoco implica tener una vida sexual más plena. Las enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados o disfunciones tampoco tienen por qué condicionar nuestra salud sexual.
No es fácil establecer baremos para medir qué es normal y qué no, pero hay que entender que el sexo solo puede ser problemático cuando genera malestar en uno mismo u otra persona, impide nuestro desarrollo como seres humanos o interfiere negativamente en alguna de las facetas de nuestra vida.
Si nos causa displacer o sensación de malestar, no es sano: la regla de oro del sexo es que consiste en dar y recibir placer. Nuestra sexualidad es sana siempre que nos aporte bienestar y podamos disfrutarla a nivel físico, psicológico y emocional.

La American Sexual Health Association (ASHA) define la salud sexual como la capacidad de aceptar y disfrutar de nuestra sexualidad a lo largo de nuestras vidas y la considera como una parte importante de nuestra salud física y emocional.
Por tanto, será importante recordar que la sexualidad es una parte natural de la vida, y que, como tal, implica mucho más que un determinado comportamiento sexual o genital.
 
¿Cómo mejorar la vida sexual?
 
1. Ama tu cuerpo y conócelo: una investigación de la Universidad de Texas apunta a una posible relación entre satisfacción sexual, y autoimagen y conocimiento del propio cuerpo. Los expertos consideran que estos aspectos pueden ser determinantes para la salud sexual.

Miren Larrazábal lo suscribe: “Conocer el propio cuerpo es fundamental. La autoexploracion y el autoerotismo son esenciales; es complicado poder compartir algo que no se tiene o que se desconoce”.
No conocernos dificulta el poder compartir nuestra sexualidad con otra persona. “La buena sexualidad comienza por el buen conocimiento de uno mismo”, añade Larrazábal.
 
2. Ten buena comunicación con tu pareja: aunque conozcamos a alguien desde hace mucho tiempo, es imposible adivinar lo que le gusta si no nos lo comunica. Además, la gente cambia y la única manera de que las demás personas sepan de los gustos de cada uno, es hablándolo.
Una buena comunicación puede conllevar cierto esfuerzo, pero es importante expresar nuestros deseos; no hacerlo dificulta que la otra persona sepa lo que nos gusta y lo que no y reaccione en consecuencia.
 
3. Ayúdate del lenguaje: también hay estudios que intentan demostrar que ciertos comportamientos o juegos ayudan más a la satisfacción sexual que otros. En el caso de las conversaciones subidas de tono, las palabras eróticas o las fantasías verbalizadas, además, se puede contribuir a que mejore la comunicación.
Como apunta la especialista, el oído es un sentido fundamental en la sexualidad y compartir una fantasía puede llegar a excitar mucho. Es un inductor sexual externo, aunque hay gente a la que puede no gustarle que le hablen. Más que una premisa, es una habilidad erótica así que, como tal, conviene entrenarla.

4. Cuida tu relación: una relación feliz puede traducirse en una vida sexual saludable. Un estudio de la Universidad de Indiana sugiere que la vida sexual mejora cuando la relación es buena. Aunque de acuerdo con la Presidenta de la FESS, no tiene por qué.
“Sexo y amor son dos variables diferentes y, aunque muchas veces estar enamorado de una persona puede reforzar la relación sexual, también se puede tener una buena relación a todos los niveles excepto el sexual, y viceversa. Sexo y amor son dos sistemas motivaciones del ser humano que no necesariamente van unidos”, añade la experta.
 
5. Innova: la creatividad sexual o erótica es otra habilidad a tener en cuenta: “El sexo no esta entre las piernas, sino en el cerebro, que es el órgano sexual más potente. La capacidad de imaginar y fantasear es fundamental”, asegura la especialista.

Por otro lado, la innovación no siempre tiene que ser drástica o especialmente notable: puede tratarse de pequeños detalles, sutiles, que a menudo producen una gran satisfacción.
 
6. Olvídate de la cantidad: en el sexo, como en tantos otros aspectos de la vida, menos puede ser más. Ni practicar sexo muchas veces nos va a hacer más felices, ni hacerlo menos nos agriará el carácter. Relacionar salud y vida sexualidad con la cantidad de veces que se practica el coito es reducir el concepto a su aspecto genital.
Como sabemos, una vida sexual sana va mucho allá de la penetración: también es seducción, erotismo, besos, caricias. Son todas esas prácticas capaces de proporcionarnos un estado de bienestar físico, psicológico y emocional.

Además, el fin obligatorio de la sexualidad no tiene por qué ser el orgasmo: la experiencia orgásmica es un estado de clímax en la excitación que resulta muy agradable cuando se produce, pero que no supone condición ni obligación para el placer.

No se trata de conseguir récords, medallas o trofeos. El sexo no tiene nada que ver con el deporte, no es una competición; solo tiene que ver con dar y recibir satisfacción, siempre y cuando se respeten sus cuatro bases fundamentales: libertad -siempre ha de ser consensuado-, seguridad -que nos permita abandonarnos al placer-, responsabilidad -somos responsables de nuestro propio disfrute tanto a solas como en pareja- y placer -el derecho al placer ha sido conquistado hace poco tiempo, y hay que celebrarlo”, concluye Miren Larrazábal.

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Cómo hablar de sexo con tu hijo


Proporcionarle a tu hijo información importante sobre el sexo es mucho más sencillo de lo que piensas y es imperativo darle una idea de confianza y seguridad.

1 - Ten en cuenta que si no empiezas a tiempo (de 6 años en adelante es un buen punto de partida), tu hijo sabrá más de sexo de lo que aparenta. Actualmente, los niños normalmente saben más de sexo de lo que sus padres podrían percatarse.
2 - Habla sobre sexo en más de una oportunidad. Es mejor si los niños reciben dosis pequeñas de información sobre sexo en repetidas ocasiones. Tener una “charla acerca de sexo” podría ser una forma conveniente de “lidiar con el tema” pero transmite una idea de algo vergonzoso acerca de él y no proporciona una vía para una comunicación posterior. 
 
3 - Indícale a tu hijo los nombres de sus partes sexuales diciéndole “Ese es tu pene” o “Esa parte es tu vulva” (evita emplear sobrenombres como “pipí” o incluso “partes privadas”, ya que eso indica que el nombre real es algo “vergonzoso” o “malo”). Comienza tan pronto como sean niños. Es en este momento en el que aprenden acerca de todas las partes de su cuerpo o juegan (es decir, se masturban) al mostrártelas. Es algo completamente normal.
 
4 - Cuando tu hijo esté en la escuela primaria, háblale acerca de los enamoramientos. Escucha cuando hable acerca de los abrazos y besos entre niño, y en ese momento aprovecha para averiguar si le gusta una persona. ¿Alguna vez ha besado a alguien? Alrededor de los diez años se produce la primera etapa del despertar sexual en los niños. Ellos se dan cuenta de que se siente bien tocarse. Esta es una etapa crucial para la salud e identidad sexual posterior. Nunca tengas vergüenza de que tu hijo tenga estas tendencias naturales, pues se trata de una parte normal de su desarrollo sexual sano. Si tu hijo comienza a hablar sobre las partes sexuales de las personas (o la falta de ellas) siéntete libre de corregirlo con delicadeza.
 
5 - Cuando tu hijo esté en la escuela secundaria, escúchalo. ¿Le interesa los chicos, las chicas o ambos?, ¿algunos de sus amigos “tienen pareja”? Pregúntale a dónde va y que hará. Es muy importante que tus hijos sepan que los podrás escuchar sin escandalizarte. Es posible que tengas opiniones acerca de lo que sucede, pero es más importante escuchar lo que tenga que decir. Pregúntale a tu hijo si tiene alguna duda relacionada a los chicos o a las chicas. Cuéntale cómo funcionan las relaciones sexuales (la mayoría de ellos ya habrá oído esta información por parte de las amistades que tienen hermanos mayores, pero es importante que estén conscientes de tu disposición para hablar al respecto para que puedan acudir a ti más adelante si tienen alguna pregunta).
 

6 - Habla con tu hijo acerca de los temas relacionados a la comunidad LGBT. Esto le permitirá tratar a los demás con respeto y si resulta no ser heterosexual, se sentirá seguro de acudir a ti para contártelo.
  • Explícale que algunas personas se enamoran de otras del mismo género y que algunas lo hacen independientemente del género. Intenta revisar los libros en la biblioteca que incluya temas sobre parejas del mismo sexo.
  • Explícale acerca de las personas arománticas y asexuales. Algunas personas nunca se interesan en el romance ni sienten atracción sexual. Explícale a tu hijo que esto es normal.
  • Cuéntale acerca de las personas transgénero. Explícale la diferencia entre el sexo y el género, y que el sexo generalmente es (aunque no siempre) el mismo que el género de alguien. Enséñale a tu hijo que el “verdadero” género es la manera en que la persona transgénero se siente en el interior y deja en claro que estas personas merecen respeto del mismo modo que las cisgénero.
  • Infórmale que siempre lo amarás y lo aceptarás sin importar su orientación o género. Nunca debe sentir que debe ocultar quién ni tener miedo por su seguridad.

7 - Si tu hijo te hace preguntas acerca del tema, siempre pregúntale con honestidad y nunca le ocultes la verdad. Si no sabes la respuesta, ambos pueden buscar el significado en un libro médico. La honestidad siempre es la mejor política. Tu hijo podría molestarse contigo si le mientes o le escondes la verdad (p.ej. decir “Te lo diré cuando seas un poco mayor” o “La cigüeña te trajo aquí”). 
 
 
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Cómo tener sexo seguro






El sexo es una parte importante de la vida. Podrías ser virgen y reflexionar sobre tu primera vez, o ser una persona más experimentada que busca una nueva pareja; en cualquier caso, el sexo puede ser emocionante y un poco inquietante. Si practicas sexo seguro, podrás disfrutar del sexo con tu nueva pareja con más facilidad. Puedes estar seguro sabiendo que protegerás tu cuerpo y tu salud. Tienes que aprender a mantenerte protegido en relación con las enfermedades de transmisión sexual (ETS), los embarazos indeseados y otros comportamientos sexuales peligrosos. Ten en cuenta que tendrás que cuidar tu salud mental y física.

1 - Usa condones de látex. Los condones para hombres deben emplearse en cualquier tipo de sexo, como el vaginal, el anal y el contacto oral. El condón de látex para hombres es fácil de usar, eficiente y barato. Asimismo, es muy fácil conseguirlo gratis en los centros de planificación familiar, en otros servicios de orientación y en muchas escuelas. Si se usan condones de látex de forma constante y correcta durante las relaciones sexuales, esto puede disminuir el riesgo de contraer ETS y causar un embarazo hasta con una seguridad del 99 %.

  • Si eres alérgico al látex, también puedes usar condones de poliuretano, los cuales brindan cierta protección contra las ITS. Los condones naturales o de piel de cordero brindan una protección confiable contra el embarazo. No obstante, el material de estos últimos no es lo suficientemente fino como para evitar la transmisión de algunas infecciones, lo que los hace menos confiables para este fin.
  • Debes colocarte el condón de forma apropiada en el pene erecto. Si lo hacen juntos, esto puede crear una experiencia más íntima.
  • Ten en cuenta que ambos son responsables de tener un sexo seguro. Si eres una persona sexualmente activa, siempre debes tener algunos condones a la mano. Asimismo, debes revisar su fecha de caducidad con frecuencia.
  • Por lo general, los condones no se rompen si se usan de forma adecuada. No obstante, si el condón se rasga durante las relaciones, ambos deberán someterse a exámenes en los 10 días posteriores.
 2 - Ten en cuenta el uso de un condón femenino. Los condones femeninos pueden usarse para el sexo de penetración vaginal. Estos son eficaces contra la mayor parte de las ITS y pueden ser de utilidad para disminuir las probabilidades de embarazo. Su tasa de fracaso es mayor a la de los anticonceptivos hormonales, pero los condones femeninos pueden ser muy eficaces si se usan junto con otro método de protección.
  • Nunca se debe usar un condón femenino y uno masculino al mismo tiempo. Esto puede generar una fricción que rasgará uno o ambos condones, lo que los volverá ineficaces.
  • Debes leer con cuidado las instrucciones del envase. Tienes que cerciorarte de introducir el condón femenino de forma adecuada.
  • Tendrás que introducir el condón femenino tal como introducirías un tampón. El pene debe estar dentro del condón femenino durante las relaciones sexuales.
  • Es poco probable que el condón femenino se rompa si se usa de forma correcta. No obstante, si hay una rasgadura, tendrás que acudir a un doctor para que te evalúe en los 10 días posteriores.
3 - Usa una barrera dental cuando tengas sexo oral. Las barreras dentales son láminas de látex o condones que se han cortado para formar cuadrados. Se ha demostrado que, si se usan de forma correcta, pueden disminuir el riesgo de transmitir sangre y otros fluidos de los genitales a la boca. Estas son eficaces para evitar las ITS y el VIH. Puedes usarlas cuando hagas sexo oral en la vulva y en el ano.
  • Cerciórate de que el látex no tenga ningún agujero, rasgadura u otro tipo de daño. Enjuaga toda la harina de maíz si es necesario, ya que esta puede fomentar las infecciones vaginales. Cubre los genitales o el ano durante el sexo oral.
  • Nunca intercales entre la vagina y el ano sin reemplazar primero la barrera dental. Deséchala luego de cada uso.
4 - Usa un lubricante. La fricción puede ser una sensación placentera durante el sexo, pero también puede elevar el riesgo de sufrir una infección. La fricción suele romper los condones y las barreras dentales. Puedes evitar una fricción excesiva si usas un lubricante durante las relaciones sexuales.
  • Debes leer los ingredientes en el envase. No le apliques un lubricante elaborado con aceites a un condón de látex. Este hará que el látex se descomponga.
  • En lugar de ello, escoge un lubricante hecho a base de agua. Los lubricantes hechos con silicona también son una buena opción. Asimismo, puedes emplear los lubricantes para hacer que las barreras dentales sean más elásticas o corran un menor riesgo de rasgarse.

5 - Busca otras maneras de tener intimidad. Ten en cuenta los riesgos. El riesgo de sufrir una infección al tener relaciones anales es mayor debido a que la piel del ano es más delgada, lo que aumenta la posibilidad de sufrir infecciones y contraer enfermedades. Del mismo modo, las ETS y las infecciones pueden transmitirse entre la boca y los genitales, lo que también hace que el sexo oral sin protección sea un comportamiento de riesgo. Tu pareja y tú podrán realizar actividades sexuales sin correr ningún riesgo en lo absoluto. Sé ingenioso y explora nuevas formas de excitarse el uno al otro. Pueden emplear las palabras y las fantasías para excitarse el uno al otro. Estos son algunos actos sexuales que no conllevan riesgos:
  • llamadas telefónicas o mensajes sexuales
  • masturbación mutua
  • sexo cibernético
6 - Realiza actividades de poco riesgo. El sexo anal y el vaginal se consideran actividades sexuales de “alto riesgo”. Puedes seguir teniendo intimidad sin tener relaciones sexuales. Conversa con tu pareja sobre la posibilidad de probar algunas actividades sexuales nuevas. Podrías probar lo siguiente:
  • besos profundos;
  • toqueteos;
  • sexo oral (con un condón o una barrera dental);
  • experimentar con juguetes sexuales como los dildos y los vibradores.
    • Mantén limpios los juguetes sexuales. Siempre lávalos entre cada uso, y nunca uses uno que no estés seguro de haber limpiado. Una solución suave de desinfectante en un tazón de agua es una opción más barata.
    • Enjuaga bien los juguetes y cerciórate de secarlos antes de guardarlos dentro de una bolsa sellada en un entorno limpio y seco. No compartas los juguetes sexuales con las parejas con las que no compartas fluidos corporales, ya que podrías transmitir infecciones de esta forma.







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Cómo tener relaciones durante la menstruación






Tener sexo durante la menstruación puede ofrecer sensaciones increíbles (incluso más sorprendentes que las normales, lo creas o no). Si puedes superar los tabús culturales, aprovecharás una semana que de lo contrario se limitaría a tarros de helado y calambres estomacales. Si tú y tu pareja no se sienten intimidados por el factor “repulsivo” que detiene a muchas personas, sigue los siguientes consejos para tener relaciones sexuales durante tu menstruación, y disfruta del placer mientras se mantiene la limpieza al máximo.



1 - Consigue algunas toallas. Debes evitar que tu flujo menstrual (combinado con todo lo demás) manche tus sábanas y tu colchón, así que cuando tengan sexo coloca algunas toallas debajo de ti y algunos pañuelos desechables a tu lado. Las toallas estarán en uso constante, los pañuelos los utilizarás para limpiarte justo antes de sentarte (cuando todo esté dicho y hecho).
  • Si el olor es un problema, no dejes que se arruine el momento, tápate con una sábana. Si la mantienes arriba de tu sección media, ayudará a bloquear los olores.
2 - Quédate en la postura del misionero. Recuéstate sobre tu espalda para reducir el flujo de sangre durante el coito.
  • También debes tener cuidado con las penetraciones profundas, ya que el cuello uterino puede estar más bajo y mucho más sensible durante la menstruación. Si algo te lastima, díselo a tu pareja y procedan con cuidado.
3 - Tengan sexo en la ducha. Esto no solo es más limpio desde el primer momento, sino que también es un cambio de ritmo. Si estás debajo del flujo del agua, el otro flujo se volverá mucho menos visible. Si caben los dos cómodamente, inténtenlo (¡si todavía no lo han hecho!).

4 - Es mejor no usar mucho las manos. Lo más probable es que para él no sea agradable tocar el revestimiento uterino, por lo que es mejor si no empieza a tocarte por allí abajo. Si eres de las que necesita mucho juego de estimulación, ¡este es tu día de suerte! Tendrás un lubricante natural, así es que sus dedos (o lo que sea) pueden tomarse la noche libre.
  • Eso no significa que se salten completamente el juego de estimulación. No, no, no, ¡eso sería un error! Solo úsalo como excusa para experimentar nuevos trucos y movimientos.
5 - Es mejor si lo hacen en tus días de menos flujo. Esto tiene sentido. Si sabes que los días 3 a 5 son más ligeros que los días 1 y 2, aguántate esas 48 horas. Deja que la anticipación crezca y evita los viajes incómodos a la lavandería.
  • Si a tu pareja no le molesta y él prefiere que lo hagan el primer día de tu menstruación, evalúa tus preocupaciones. Tal vez sea algo que puedas superar. Después de todo, no es menos higiénico que lo que has estado haciendo. ¡Solo es un poco más rojo!
6 - Toma una ducha al terminar. Probablemente habrá por lo menos alguna sección en la piel que necesite lavarse. Si no optaron por tener sexo en la ducha, toma una ducha al terminar por lo menos para darte un enjuague rápido. También te sentirás mejor.
  • Si usas juguetes durante este tiempo, asegúrate de limpiarlos inmediatamente. Aplazarlo solo dará como resultado una experiencia no muy atractiva. Teniendo esto en cuenta, límpialo todo, lo antes posible.







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Cómo mejorar tu vida sexual



El sexo es más que una liberación física; es una forma de conectar íntimamente con otro ser humano. Pero, a veces, las distracciones pueden interferir con tu habilidad para conectar con tu pareja. Tal vez sean el trabajo, la escuela o los hijos los que dominen tu tiempo. Sea cual sea la distracción, el sexo es lo que a menudo termina dejándose de lado en una relación. Sin embargo, no tienes que dejar que la vida se interponga en el sexo que quieras tener. Mantener tu vida sexual fresca y emocionante es fácil si te comunicas y hacen un esfuerzo como pareja para animar un poco las cosas y divertirse en el dormitorio (y en otros lugares).


1 - Explora tu propio cuerpo. Para sentirte cómodo e íntimo con una pareja, siéntete cómodo e íntimo contigo mismo. Esto incluye estar conectado con tu cuerpo y tus sentimientos. Siéntete libre de experimentar y expresar cómo te sientes. Aprende cómo te gusta que te toquen, lo que te excita y cómo reacciona tu cuerpo a diferentes estímulos. También puedes explorar tu cuerpo con tu pareja. Usar un vibrador puede ayudar a una mujer a explorar sus propias reacciones sexuales y puede mostrarle a su pareja lo que disfruta.



2 - Relájate antes del sexo. Utiliza algunas técnicas de relajación antes de intimar con tu pareja. Esto te ayudará a quitarle el enfoque al desempeño. Trata de disfrutar cada momento de la experiencia. Respira hondo unas cuantas veces y relaja conscientemente los músculos tensos.

3 - Concéntrate en el juego previo. A veces el sexo puede empezar a parecer que sigue un guion, como si te movieras rápidamente de A a B a C. Baja la velocidad y enfócate en la sensualidad antes de entrar de lleno en el sexo. El juego previo se trata de excitar a ambos equitativamente.
  • Intercambien masajes antes de tener sexo y pasen una cantidad determinada de tiempo explorando mutuamente sus cuerpos antes de permitirse seguir adelante. Hagan que la parte táctil del sexo sea lo más larga y lujosa posible. Pongan música suave y dedíquenle toda una noche. Tómense su tiempo.
  • Enfócate en satisfacer a tu pareja y darle emoción. Luego, deléitate en el placer cuando se te devuelva.
  • Muchas mujeres se benefician más de la estimulación clitoriana durante el juego previo.


4 - Tómate tu tiempo. No abordes el sexo como algo que haya que hacer y luego terminar. Bajen la velocidad y disfruten de cada aspecto del sexo. Experimenta el placer de ser tocado y devuélveselo a tu pareja. Disfruta de tocar y que te toquen. Practiquen el tacto no sexual antes de pasar al tacto sexual. Disfruta de la sensación del cuerpo de tu pareja y tómalo con calma. Practica el enfoque sensible. Este ejercicio ayuda a desarrollar confianza e intimidad a lo largo de un periodo gradual de tiempo (20 a 40 minutos) y ayuda a aliviar la ansiedad por el desempeño. Por turnos, practica el tacto creciente con tu pareja. Empieza por el tacto no sexual, tocando el torso, los brazos, las piernas. Luego incluye el tacto cada vez más sexual, alrededor de los senos y los pezones y el área de la entrepierna pero sin tocar los genitales. Finalmente, practiquen un tacto más sexual, incluyendo el tacto o la estimulación ligera de los genitales. Pueden optar por tener sexo después de esto.



5 - Sé espontáneo. Una de las formas más comunes en las que una vida sexual puede volverse mundana es que se convierte en una rutina. Quizás siempre tenían sexo solo en las mañanas o solo en días particulares en los que tenían un día libre del trabajo, la escuela o los hijos. Animen un poco las cosas teniendo sexo en momentos inesperados, de formas inesperadas o en lugares inesperados. Además, no tengas miedo de masturbarte. La masturbación puede ser una parte saludable de una relación.



6 - Explora tu lado fetichista. Si introducir juguetes y disfraces al dormitorio les parece excitante y divertido a ambos, háganlo. Sé lo más fetichista que quieras ser. Con tal que su relación ponga la honestidad y la comunicación primero, no hay una forma equivocada de tener sexo.
  • Aumenta la fantasía con el juego de roles. Ambos pueden disfrazarse y llamarse por nombres diferentes.
  • Las vendas para los ojos son formas fáciles de hacer que el sexo se enfoque de pronto en el tacto y sea diferente. Si te gusta la privación sensorial, ve por ese camino.
  • A algunas parejas en relaciones de largo plazo les gusta revivir las etapas tempranas de su relación, cuando no podían tener suficiente el uno del otro. Planifiquen encontrarse por separado en un bar que solían frecuentar y finjan que no se conocen. Sigan todos los pasos de una primera cita a ciegas y finjan que no saben nada de los gustos sexuales del otro. Sigan a partir de ahí.



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